SAN GIL / ZAPATOCA. Con profundo respeto y gratitud, la comunidad de San Gil y la provincia Guanentina dieron hoy el último adiós al Padre Benjamín Pelayo Lizarazo, ilustre hijo de Zapatoca y fundador de la Fundación Pastorín. Tras su sensible fallecimiento el pasado 6 de mayo, las honras fúnebres se llevaron a cabo este viernes en la Catedral Santa Cruz, donde cientos de ciudadanos se congregaron para honrar su memoria.

El padre Benjamín, quien dedicó más de 40 años de su vida a la labor pastoral y social, dejó una huella imborrable como sacerdote emérito de la Diócesis de Socorro y San Gil. Su misión trascendió los altares, convirtiéndose en el protector de los niños, niñas y jóvenes más vulnerables del sur de Santander.

El adiós a un “Santo de la Juventud”

Las exequias, celebradas a las diez de la mañana de hoy, marcaron el cierre de un capítulo terrenal dedicado enteramente a la defensa de las comunidades campesinas y los más necesitados. Durante el acto, se recordó su valentía para enfrentar desafíos institucionales con tal de proteger las causas sociales y los derechos de los menores.

Figuras cercanas al sacerdote, como Roberto Ordóñez, lo calificaron como un servidor incansable que velaba personalmente por el alimento, estudio y vestuario de decenas de niños en zonas rurales.

Pastorín: Una obra que sobrevive al tiempo

El legado más visible del padre Benjamín es, sin duda, la Fundación Pastorín. Bajo su liderazgo, esta organización se transformó en un faro de esperanza donde huérfanos y jóvenes de escasos recursos encontraron:

  • Alimentación y cuidado integral.
  • Oportunidades educativas para su desarrollo profesional.
  • Acompañamiento humano basado en los principios de una Iglesia cercana a la gente.

Un hijo de Zapatoca que sembró esperanza

Nacido en nuestro municipio de Zapatoca, el padre Benjamín siempre llevó la esencia de su tierra a cada rincón de Santander donde sirvió. Alba Rosa Abaunza, allegada al sacerdote, recordó que hasta sus últimos días mantuvo el optimismo y la alegría de ver convertidos en profesionales a muchos de los jóvenes que pasaron por sus programas sociales.

Desde Radio Zapatoca, nos unimos al sentimiento de pérdida de sus familiares, amigos y de los miles de beneficiarios de su obra. Su cuerpo fue velado en la Funeraria Los Olivos antes de su descanso final en la Catedral.

Descansa en paz un hombre que, en palabras de sus exalumnos, “sembró esperanza donde muchas veces no la había”

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