Las intensas lluvias que se han registrado en las últimas horas en el departamento de Santander han generado un aumento considerable en los caudales de varios ríos y múltiples emergencias asociadas a la temporada invernal, entre ellas deslizamientos de tierra y afectaciones en la red vial.
Según el más reciente informe del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), un total de 52 municipios del departamento se encuentran bajo algún nivel de alerta, de los cuales 12 están en alerta roja debido al alto riesgo de movimientos en masa.
Las autoridades departamentales señalaron que las precipitaciones constantes de las últimas 24 horas han provocado la saturación de los suelos, incrementando la probabilidad de deslizamientos, especialmente en zonas de ladera y corredores viales rurales. Ante este panorama, los organismos de gestión del riesgo mantienen monitoreo permanente para atender oportunamente cualquier emergencia.
Entre las situaciones más relevantes se destacan las crecientes súbitas de los ríos Fonce y Suárez. El río Fonce registra un aumento significativo de su caudal a la altura de los municipios de Charalá y San Gil, mientras que el río Suárez presenta comportamientos similares en jurisdicción de Puente Nacional, Barbosa y San Benito. Estas fuentes hídricas permanecen bajo vigilancia de los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo y de los organismos de socorro.
El director departamental de Gestión del Riesgo, Eduard Sánchez, informó que los municipios en alerta roja enfrentan una alta probabilidad de deslizamientos, razón por la cual se activaron los protocolos de prevención y respuesta. Asimismo, explicó que otras localidades se encuentran en alerta naranja y amarilla, lo que implica seguimiento constante y preparación ante posibles eventualidades.
En materia de movilidad, una de las afectaciones más significativas se presenta en la vía principal que comunica a Guadalupe con Oiba, la cual permanece cerrada de manera temporal debido a un deslizamiento de tierra. En el sector se adelantan labores de limpieza y remoción de material, con el objetivo de restablecer el tránsito tan pronto como las condiciones climáticas lo permitan.
Otra emergencia vial se registra en la vía secundaria entre San Miguel y Capitanejo, a la altura de la vereda Cenacuta, donde un fenómeno de remoción en masa obligó al cierre total del corredor. Esta situación será atendida con maquinaria amarilla de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que apoyará las labores de despeje y habilitación del paso.
En el área metropolitana de Bucaramanga, las autoridades informaron que Girón es actualmente el único municipio con nivel de riesgo reportado por posibles deslizamientos. Allí se mantiene vigilancia permanente, especialmente en sectores considerados vulnerables, ante la continuidad de las lluvias.
Entre los municipios que permanecen en alerta naranja se encuentran Aguada, Albania, Betulia, Bolívar, Charalá, Chipatá, Confines, Contratación, Coromoro, El Carmen de Chucurí, El Guacamayo, El Peñón, Florián, Girón, Guapotá, Jesús María, La Belleza, La Paz, Lebrija, Puente Nacional, Rionegro, San Benito, San Vicente de Chucurí, Santa Helena del Opón y Sucre, entre otros.
Finalmente, las autoridades reiteraron el llamado a la comunidad para evitar transitar por zonas de alto riesgo, no acercarse a ríos y quebradas con aumento de caudal y reportar cualquier emergencia a los organismos de socorro. Mientras persista la temporada de lluvias, el monitoreo continuará de forma permanente con el fin de prevenir tragedias y proteger la vida de los santandereanos.
