ZAPATOCA. Como es tradición cada mes de julio, la comunidad zapatoca, en especial el gremio de conductores, transportadores y viajeros, se dio cita en la emblemática Gruta de la Virgen del Carmen, ubicada sobre la vía que conduce hacia la capital santandereana.
El sagrado altar incrustado en la roca se vistió de fiesta, flores y un ambiente de profunda gratitud. Decenas de devotos acudieron al lugar para rendir homenaje a la «Patrona de los conductores», encomendar sus rutas y dar gracias por las bendiciones recibidas en cada viaje por estas sinuosas pero imponentes carreteras de Santander.
La jornada estuvo marcada por la tradicional eucaristía, la bendición de los vehículos —que lucieron adornados con cintas y globos de colores— y el sonar de las bocinas que resonó con eco por las montañas de la región, uniendo en oración y júbilo a propios y visitantes que transitaban por este importante corredor vial.
Para los transportadores de la región, la Gruta no es solo un punto de referencia en el camino, sino un faro de protección espiritual antes de emprender el descenso o ascenso en su ruta diaria. Una vez más, Zapatoca demostró que su fe sigue tan firme como el clima de seda que nos cobija.
¡Virgen del Carmen, ruega por nosotros y protege a nuestros viajeros en la vía!
